Los problemas se pueden encarar de dos maneras:
Si podes hacer algo, te paras y das la cara. Saltas al vacío con esa valentía que tanto cuesta encontrar y que solo dura un instante, ese segundo antes de separar los pies del suelo.
Si no podes hacer nada, dejas que todo fluya. No pienses. ¿Para qué comerte la cabeza si está fuera de tu alcance? Con el paso del tiempo pueden pasar dos cosas. Primero, que el problema se solucione solo, y segundo, que el panorama de la situación cambie dándote un margen para que reacciones de alguna manera.
La vida es fluir.
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